Una deuda tributaria generada antes de la compraventa puede seguir afectando a la vivienda aunque haya cambiado de propietario.
Comprar una vivienda no consiste únicamente en comprobar su precio, ubicación o estado de conservación. Antes de cerrar la operación también es fundamental conocer las posibles cargas y responsabilidades que pueden afectar al inmueble, ya que algunas obligaciones tributarias del anterior propietario pueden tener consecuencias para quien adquiere la casa.
Una de las figuras jurídicas que conviene tener en cuenta es la afección fiscal, una garantía que puede vincular determinados impuestos al propio inmueble. Esto implica que, en determinadas circunstancias, una deuda tributaria generada antes de la compraventa puede seguir afectando a la vivienda aunque haya cambiado de propietario.